Bienestar y salud

5 causas emocionales de las enfermedades comunes que quizás no conocías

Conoce las causas emocionales de algunas enfermedades que tus hijos pueden padecer y cómo ayudarlos.

Autor: Max

Tiempo de lectura: 6 minutos

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Sabemos que tener a tu hijo enfermo puede ser difícil y angustiante, sobre todo si es una enfermedad que se repite cada cierto tiempo. Lo bueno, es que cada vez tenemos más conciencia de las causas emocionales de cada una de ellas y acá te dejamos las más comunes.

¿Han escuchado que muchas enfermedades físicas son producto de desórdenes emocionales? En el caso de los niños sucede por el mismo motivo, la diferencia es que ellos necesitan de nuestra ayuda para adquirir herramientas que les permita gestionar sus emociones para complementar su tratamiento médico.

Acá te dejamos 5 causas emocionales de las enfermedades más típicas:

Enfermedades comunes: Cinco causas emocionales

Adenoides: Quien la padece tiene una sensibilidad que le permite sentir intensamente los acontecimientos. La obstrucción nasal representa las ideas o las emociones que el niño guarda por miedo a no ser comprendido. 

Para ayudarlo: Enseña a tu hijo/a a decir lo que siente y piensa de sí mismo/a además de lo que pasa a su alrededor. Por tu parte, debes dejarle claro que él o ella no es la culpable de tus problemas.

Aftas: Aparecen cuando la persona es muy sensible a su entorno. Sufre silenciosamente con la boca cerrada. No consigue expresarse, decir lo que piensa o incluso reaccionar porque no cree tener el poder de hacerlo. Quien las padece, puede sentir que vive situaciones injustas.

Para ayudarlo: Enseña a tu hijo/a a expresarse abierta y calmadamente, sin miedo.

Amigdalitis: Una amigdalitis (itis=cólera) se manifiesta generalmente cuando la realidad que traga el niño le trae una intensa irritación a tal punto que sus amígdalas no pueden limpiar todo y se vuelven rojas de cólera por no poder alcanzar un objetivo. Si el niño sufre frecuentemente de amigdalitis, es porque aún no está bastante consciente ni tiene control de lo que sucede. 

Para ayudarlo: Enséñale a aceptar las cosas alrededor suyo con calma y serenidad. Es posible y fácil enseñar esta actitud a los niños. Otra cosa que hay que trabajar es la protección, ya que la amigdalitis puede significar que se siente desprotegido.

Asma infantil: Se le da el nombre de “El grito silencioso”, ya que es un signo de que estamos experimentando una presión o estrés exterior importante y no sabe cómo gestionar esa situación. 

Para ayudarlo: Hay que cambiar la manera de relacionarse con el mundo exterior, tomar conciencia y ser sincero consigo mismo. Cuando una persona ha reconocido sus temores, debe acostumbrarse a no evitar las causas del miedo, sino a afrontarlas hasta poder quererlas y asumirlas.

Bronquitis: Los problemas respiratorios suelen ir relacionados con ahogo o incapacidad de resolver una situación exterior. A veces son sentimientos de ira, frustración o incapacidad ante determinada situación familiar. Los bronquios se relacionan con la familia.

Para ayudarlo: Hay que expectorar o expulsar ese sentimiento y resolverlo definitivamente.

Otitis: Las infecciones de oídos (otitis) suelen ocurrir cuando lo que oímos nos causa irritación, trastornos emocionales, conflictos y disonancia, infectando literalmente nuestra escucha. En niños se puede expresar un conflicto con el entorno familiar, miedos o falta de armonía en la escuela. 

Si el problema está en el lado derecho, estará relacionado con el simbolismo maternal y si es el izquierdo, con el paternal.

Para ayudarlo: Puedes preguntarle si es que hay algo que le molesta oír, o qué palabras le disgustan.

Es importante que mantengas la calma y puedas comprender qué es lo que a tus hijos les está afectando y así poder ayudarlos. La buena comunicación es clave para poder evitar que se enfermen nuevamente.

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